Las arenas nos siguen enterrando a cada uno de nosotros
mientras nuestros ojos sigan tan ciegos de odio.
Lamentos recorren nuestros huesos haciendo erizar nuestra piel
estremeciendo nuestras almas hasta el llanto.
Que crueldad nuestra indiferencia hacia nuestros hermanos
quizá sedientos nosotros alguna vez, estiren su mano para que bebamos agua antes que ellos.
Esta es la educación que recibimos y de la cual muchas veces me siento avergonzado.
mientras nuestros ojos sigan tan ciegos de odio.
Lamentos recorren nuestros huesos haciendo erizar nuestra piel
estremeciendo nuestras almas hasta el llanto.
Que crueldad nuestra indiferencia hacia nuestros hermanos
quizá sedientos nosotros alguna vez, estiren su mano para que bebamos agua antes que ellos.
Esta es la educación que recibimos y de la cual muchas veces me siento avergonzado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario