Oh madres!!!
Cuanto dolor casi sin causas.
Cuanta pena.
La hombría te arrebato del regazo sus frágiles brazos que cubrían hasta ayer tu cuello.
Esa edad que faculta tanto y tan nada, que trae nietos risas y muerte.
Esa edad que quieres que llegue y no.
Esa edad a que hoy fecunda tristezas y soledad.
Esa edad que el destino obligó a cumplir como te obligó a vivir allí en la tierra prometida y que lo único que ofrece es muerte.
Ay madre lloro por ti.
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